lunes, 5 de noviembre de 2012

... LA LEYENDA DE LA MISA DE LAS ANIMAS ...









 

     Con la escoba en la mano, Juan de Torres limpiaba el suelo del refectorio, como hacía todos las tardes, después de la silenciosa cena.
     De cuando en cuando paraba unos momentos y se quedaba mirando el vacío.
    Pensaba en su vida, con la tranquilidad que le daba su hábito oscuro y rudo.
      De su vida de otrora ni se acordaba ya … la dejó del otro lado de la gran puerta del Convento de San Francisco, en el día en que decidió abandonar todo y a todos y recogerse ahí.
      Atrás dejó recuerdos de su vida de caballero de ilustre familia, a los muchos que engañó, a las mujeres que había seducido … de la vida bohemia y sin objetivos que tenía.
      Una de esas tardes, huía de un marido celoso y, sin saber donde esconderse entró en la capilla de aquel convento.
        Fray Leopoldo lo hizo entrar en un confesionario y así paso sin ser visto cuando el engañado y tres soldados entraron buscándole.
      Fray Leopoldo aprovechó para hablarle de la vida infame que llevaba … de como el juizo final no tendría contemplaciones a la hora de juzgarlo … una media hora que le cambió la vida …
        De ahí se fue a su casa, pasó toda la noche en blanco pensando en aquellas palabras … comprendió cuán equivocado estaba …
    Al día siguiente se presentó en el convento preparado para penitencias y una vida de reclusión voluntaria … lo aceptaron …


 

       Y ahí estaba él … cumpliendo … limpiando su alma … y el suelo del refectorio.
    Terminó la tarea y se fue, caminando tranquilamente hasta su habitación … una celda austera … pero que sentía muy acogedora.
      Se acostó una media hora y como todas las noches hacía, salió de nuevo y se dirigió a la capilla, la misma capilla en que se refugió hace unos meses.
       Ahí solía meditar en el más completo silencio.
       Llegó, miró a su alrededor … como siempre estaba solo …




 

       Pero, unos minutos después el silencio fue interrumpido por pasos de alguien que llegaba.
      Miró sorprendido … por una puerta lateral entraba un fraile con un habito idéntico al suyo.
        Se quedó mirándole.
      El fraile cruzó la iglesia, se fue a la sacristía y vistió la alba y la casulla como si tuviese la intención de decir misa.
       Depositó el caliz … después, con lentitud, miró su entorno … una y otra vez …
      Se escuchó un profundo suspiro … después de una pequeña pausa volvió a coger el cáliz y se dirigió a la sacristía.
       Volvió poco después, ya sin las vestimentas de decir misa, y, triste y abatido, de nuevo cruzó la iglesia y desapareció por la misma puerta por donde había entrado.
       El silencio inundó nuevamente todo el convento.




 

        Juan no sabía que pensar … pero tampoco le dio muchas vueltas.  Sintiendo que ya bastaba de oraciones se levantó y, después de una pequeña venia al pasar por el altar, se recogió a su habitación.
         El día siguiente fue igual a todos los demás días.
      Por la noche, igual rutina … y a pesar de traer aquel Noviembre unas noches muy frías, Juan, por las 12h de media noche volvía a la iglesia para rezar y meditar.
       También aquella noche el silencio de sus pensamientos fue herido por unos pasos.
       Se repitió la misma escena de la noche anterior … el mismo fraile … los mismos movimientos … y de nuevo la retirada sin llegar a decir misa …
       Juan se sintió aún más intrigado que en la noche anterior.
       Decidió, sin embargo, no comentar lo sucedido con nadie.
      Pero, en la noche siguiente, todo se repitió de nuevo … algo pasaba ahí …






         Cuando el sol aún solo amenazaba con hacerse ver, Juan hizo sus oraciones matinales, un poco más rápido que de costumbre.
        Tomó la decisión de buscar una oportunidad para hablar con el prior y contarle lo sucedido.
          Sabía a que hora entraba el superior en el refectorio y se dirigió a él:
           --- Perdone señor … necesito hablarle de algo importante.
          El prior lo miró con curiosidad … lo conocía bien
          --- Fraile Juan, no me diga que se está agotando su vocación …!!!
          --- No señor … es otro el motivo por que necesito hablaros.
          --- Bien … después del desayuno tengo unos minutos que le puedo dedicar … nos encontramos en mi despacho?
          --- Muy bien … Eminencia …
     --- Tranquilo … aún no es para tanto … tal vez un día sea Eminencia … --- y dejándole un sonrisa corta le dio la espalda y entró para comer.
Juan no tenía hambre … había pasado la noche pensando en lo que iba contar al prior y la mejor manera de exponerle los hechos … el prior era conocido por su falta de paciencia y por sus modos duros para con quien no le caía bien …
         Juan sabía que el conocía su pasado, y aunque lo hubiese recibido en el convento, le había dejado bien claro, que no creía en su repentino arrepentimiento.
        Poco más de media hora más tarde estaba en su despacho contándole la anécdota con los más apurados detalles que podía.
           En principio el prior lo miró con cara de incredulidad, pero, ante la repetición de la historia al menos tres días, cambió de expresión …
         --- En que día empezó todo?
         --- Día 02, señor.
        Hubo unos minutos de silencio …
      --- Haga una cosa, Fraile … vuelva esta noche a la iglesia y si se repiten esos hechos ofrézcase para ayudarle a la misa.
       --- Así haré, señor …



  



        El día se arrastró penosamente … Juan deseaba que llegase la noche, curioso de cómo pasaría todo …
        Y así fue. A la misma hora de siempre … los mismos pasos … el mismo fraile … el mismo ritual … y cuando el depositó el cáliz y miró a su alrededor, Juan salió de la oscuridad.
          --- Quiere su paternidad que le ayude a la misa?
         El fraile le miró y sus ojos brillaron en la oscuridad …
         Ante su silencio, Juan tomó la iniciativa y cogió el cirio.
        Entonces el otro fraile inició la misa.
       Escuchó por vez primera la voz del fraile cuando empezó el Santo Sacrificio.
      Juan estaba ya acostumbrado al latín : ”leatificat juventutem mea“ … pero en su lugar y en una voz bien clara escuchó al fraile decir: “ leatificat mortem mea “ … pero fué contestando al fraile siguiendo el ritual de la misa … “Dios irae dies illa”.
       Por fin terminó de decir la misa, y cubriendo el cáliz lo puso en la mesita de la sacristía donde se despojó de la casulla y ornamentos, y volviéndose al lego le dijo:
        --- Gracias, hermano, por el gran favor que habéis hecho a mi alma. Yo soy un fraile de este mismo convento, que por negligencia dejó de oficiar una misa de difuntos que me habían encargado, y habiéndome muerto sin cumplir aquella obligación, Dios me había condenado a permanecer en el purgatorio hasta que satisficiera mi deuda. Pero nadie hasta ahora me ha querido ayudar a decir la misa, aunque he estado viniendo a intentar decirla, durante todos los días de noviembre, cada año, por espacio de más de un siglo.
       Diciendo esto le hizo una pequeña venia y desapareció por la misma puerta de siempre. 








 

       La Plaza principal de Sevilla, que llamamos Plaza Nueva , es el solar del convento de San Francisco, derribado en el siglo XlX, edificio que por ser el mayor de los conventos franciscanos de toda España se llamó " La casa grande de San Francisco".
      De aquel convento, al derribarlo, solamente quedó una pequeña capilla, la capilla de San Onofre, que todavía existe hoy, si bien casi siempre está cerrada y no es muy conocida. 



 

        En esta capilla ocurrieron estos sucesos.
       Esta historia ocurrió, según cuenta la crónica de dicho convento, en el año 1600.



Basado en el libro de Antonio Camel, Sevilla, Misterios y Leyendas.
Dramatización – jorge peres

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sábado, 27 de octubre de 2012

... VOLVIENDO A SEVILLA ...









 

     Entró en su coche. Respiró profundamente. Se sentía cansado … había sido un día de trabajo muy duro … un día más …
     Su profesión era agresiva … pero unos días eran más complicados que otros … así era la vida en las minas …
     Arrancó suavemente y inició su viaje dirección a Sevilla … solo quería volver a casa, con su mujer, y dormir tranquilamente.






 

      No podía circular muy deprisa, la carretera de la empresa minera Soliden-Aspirsa, era peligrosa, con muchas curvas y estrecha, al menos, hasta llegar a Aznalcollar. Después mejoraba un poco.
     En  cuanto circulaba por la sierra de Huelva miró el reloj de su coche … 21,45h.




 

      Luis (nombre ficticio), pensó en su mujer … su imagen le confortó un poco.
       Conocía el camino y sabía que se acercaba a un cruce.
       Redujo un poco la velocidad buscando algún otro coche.
       La verdad es que avistó una luz que parecía ser de una moto.
      --- Bueno --- pensó --- estas por mi izquierda, tendrás que cederme el paso.
      Pero la luz era rara, de un blanco-azulado y no daba a sensación de aminorar la marcha.
      El cruce estaba cada vez más cerca. La luz también.
      Le hizo rafagas de luces, pero se acercaba rápidamente.
      Quitó un poco más el pie del acelerador.


 

 

      De repente la luz entró en la carretera en su dirección.
      Comprendió que la colisión era inevitable.
      Frenó a fondo y preparó su cuerpo para el choque con aquella moto.
        No sintió nada … no escuchó nada … solo un flash enorme de luz y   colores.
        Por fin el coche se inmovilizó en medio de una nube de polvo.
  profundamente durante unos segundos … tal vez minutos …
    Abrió la puerta y salió del coche temiendo lo que iba a encontrar.
    Las luces del coche se habían apagado pero la noche estaba clara.     
   Estaba a finales de 2009, pero aquella noche tenía cielo limpio y la luna estaba en su pleno fulgor.






  

      No había nada que ver … nadie en el suelo … ni cristales rotos … ni ninguna moto … ninguno herido … nada …
     No podía ser … buscó marcas en la parte frontal de su coche … pero tampoco había indicios de colisión alguna … solo un líquido que se evaporaba cuando lo tocaba con los dedos … nada más …
     Volvió dentro … lo mejor sería volver a casa y olvidar todo aquello …
      Giró la llave … la ignición no sonó …
    El coche estaba silencioso … ni motor … ni luces … nada funcionaba …
Buscó su móvil … estaba apagado … pero si había hablado con su mujer antes de iniciar el viaje … como iba a estar apagado …
Y ahora que debía hacer … sin coche … sin teléfono … en la noche … en medio de la nada …
       Lo intentó de nuevo …
      Como si nada el motor empezó a trabajar y las luces volvieron …
      Decidió no pensar nada más y seguir para casa.

 

      (Relato registrado en el blog de Pablo Ramirez, Oleada Ovni en Sevilla de 04 de febrero de 2010, dramatizado por jorge peres.)




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lunes, 15 de octubre de 2012

... OVNI ... O ... METEORITO ... ? !!! ? ...





 

      “ José miró por la ventana mientras terminaba de beber su taza de café.
       El día empezaba a clarear y el tenía que salir al campo.
       --- Mercedeeees! Vamos?!
        --- Sí. Solo un minuto más …
        Era siempre así … un minuto valía por unos 10.
       Su esposa siempre lo acompañaba todas las mañanas. Era cuando tenían más trabajo … soltar los animales y limpiar los establos … por la tarde él iba solo y ella cuidaba de la casa.
       Recogió la mesa de madera donde solían tomar las comidas.
       --- Ya podemos ir. Estoy lista.
       --- Vale. Vamos que el sol ya ha salido.
      Caminaron lado a lado, los cerca de 800 metros que los separaban del fin del pueblo.
      Al pasar por la iglesia, instintivamente, José miró el campanario … el gran reloj indicaba las 07h45m.
     Llegaron en silencio. José miró el cielo … estaba limpio, sin una única nube.
       --- Mercedes, estamos en febrero, no?
     --- Sí. 14 de febrero, porqué? No le contestó. No estaba tranquilo. Febrero y un cielo limpio con unas temperaturas casi de verano … donde estaban las lluvias, normales en esa época del año? Sin duda, aquel año de 1826 sería malo para los cultivos.
        No solo él se quejaba del tiempo. Ahí en Campo de Criptana todos estaban preocupados.
       --- Qué es aquello?
       Su mujer apuntaba el cielo con la mano. Levantó la cabeza …
       --- Diosss … que c... … …
     Una enorme bola de fuego se acercaba a una velocidad que el no podía calcular.
       Se quedaron los dos mirando …
     La gran esfera pasó por encima de sus cabezas. Un leve zumbido llegó hasta ellos … nada más que eso …
      La bola en llamas desapareció al otro lado de la colina … nada más.
      Siguieron su camino … los animales los esperaban hambrientos. “



 

     Campo de Criptana es un pequeño pueblo que pertenencente a Ciudad Real.
      Inexplicablemente, fue el Diario Mercantil de Cádiz el que dió la noticia.
    Algo igual jamas se había visto. Las opiniones aún siguen divididas. Unos dicen que era un meteorito que cayó allí … otros lo consideran el primer caso de avistamiento Ovni registrado por la prensa española.
     Debo añadir que los testigos corrieron hasta al otro lado de la colina buscando el sitio donde supuestamente habría caido la bola de fuego … pero nadie ha encontrado nada.
     Aquí os lo dejo ...




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miércoles, 3 de octubre de 2012

... MARY-CELESTE ... MISTERIO ???!!!??? ( epilogo) ...






                              PART II
      Inmediatamente se inventan las más dispares explicaciones. Una de las más interesantes fue la de Dod Osborne.
      --- El Mary-Celeste --- decía él con una voz grave --- encalló en una isla fantasma.
      Todo el mundo se reía, pero eran ciertos los relatos de ciertas islas de origen volcánica que podían aparecer y desaparecer, a veces en pocas horas.
      Pero Osborne no estaba de acuerdo.
      --- No estaba pensando en una isla  volcánica pero en una de arena. Me ha pasado a mí una vez.
      Entonces, cuando todos hacían silencio el contaba una vez más esa historia.
      Dirigiéndose a Reino Unido, viniendo del continente africano, sin mapas ni brújulas, a bordo de una pequeña chalupa prestada. Osborne tuvo la sorpresa de encallar en una noche oscura a 80 millas de la cuesta de Senegal. Por la mañana descubrió que había encallado en una isla arenosa que presentaba fuera de agua no más que un metro. Después de mucho maniobrar consiguió sacar el barco y llegar a Port-Étienne.
      --- Por eso pienso --- concluyo Osborne --- que lo mismo podrá haber pasado con el Mary-Celeste.
      --- Y que ha ocurrido con la tripulación? --- le preguntaban.
      --- Pues … que podrán haber bajado en esa isla.
      --- Todo el mundo? Sin dejar nadie a bordo?
      --- Porque no?
      --- Y fueron todos tragados por la arena cuando la isla bajó? En verdad … no os falta imaginación …
      --- Tenéis una explicación mejor?
      Y todos se callaban.



     Pero había aún datos más misteriosos. Entre el último puerto anotado en el libro de abordo del Mary-Celeste y aquel en que el Deo Gratias lo había encontrado se extendía un largo recorrido que el barco jamás podría haber seguido a la deriva y por el impulso de las olas y de las corrientes … en  tal caso habría viajado por el mar de los Sargazos.
      El tiempo pasaba y no había ninguna información de que hubiera sobrevivientes.
      Cada vez más impaciente el capitán Moorhouse insistía que le fuese dada la recompensa, lo que pasó en la primavera siguiente.
      Pero el seguro fue disminuido por varios pretextos.
      Dividió el dinero con la tripulación y de nuevo partió por el mar.
      Más tarde, el Mary-Celeste, con nueva tripulación navegó en dirección a Génova donde debería desembarcar su carga.
      A bordo seguía también el gato, testigo de todo el misterio.



      Los años pasan y las explicaciones no aparecen.
      Un periódico inglés, el Strand Magazine, en 1913, abrió un concurso entre romancistas para solucionar la historia.
      El periódico de Paris, Le Temps, publicó varios manuscritos de escritores como H.G.Wells y Arthur Conan Doyle. Pero ninguno descubriría la verdad.


      Laurence Keating era un escritor de la marina inglesa y se obsesionó con solucionar el misterio.
      Primero se dirigió a Nueva York, al mismo local donde, una cierta mañana de setiembre de 1873 el Mary-Celeste había partido.
      Durante sus investigaciones escuchó hablar de un tal John Pemberton que se decía había estado en el barco.
      Pemberton tenía entonces 75 años y vivía en Liverpool, y pasaba muchas horas en los bares, emborrachándose y hablando de su pasado. Ahí lo encontró …
      --- El Mary-Celeste? … Yo estuve ahí …
      Todos los presentes se reían … todos menos Laurence Keating. Habló con el … pasados algunos minutos de negación Pemberton decidió hablar:
      La narrativa del capitán Moorhouse no era de todo exacta.
      Las cuatro personas para quien estaba destinadas las cuatro tazas de té y el guiso que se apuraba estaban a bordo cuando los enviados del Deo Gratias llegaron.
      --- Entonces … y como no los han visto?
      --- Los vieron … aún más … los reconocieran … eran los marineros inscritos en su propio navío … Charles Manning, Billy Hawley, Tom Moffat … y yo ..yo era el cocinero.
      Volvamos al día en que el Mary-Celeste se encontraba amarrado en el puerto de Nueva York al lado de un navío de tres mastiles … el Deo Gratias.
      El capitán Moorehouse observó las dificultades que el comandante Briggs estaba teniendo para cargar el barco. Primero era demasiada carga para caber  en el sótano del navío, después, por motivos de economía, quiso obligar los marineros a hacer de estibadores. Ellos se recusaron y desertaron. Briggs no consiguió encontrar substitutos.


      Como buen vecino, Moorehouse aceptó cargar en su propio barco los barriles excedentes y prestar a Briggs tres de sus hombres. Quedaran de reunirse en Säo Miguel, en Azores.
      Para completar la tripulación, Briggs y su inmediato Hullock recurrieron a una desagradable práctica a que se daba el nombre de xangaiagen … quien tenía necesidad de marineros se dirigía a tabernas frecuentadas por ladrones y rellenaba de alcohol a algunos delincuentes, cuando estos caían borrachos los llevaban clandestinamente para el navío que partía inmediatamente … se despertaran en mar alto y eran obligados a aceptar su destino. Normalmente esto se hacía con violencia, pero el teniente Hullock  era vigoroso y brutal, con la fuerza de sus puños y su látigo conseguía lo que quería de los que protestaban.


      En cuanto al piano … la música, dicen, amansa a las fieras. Pero, Hulloc ha mentido al citar esta frase … el odiaba el piano … aprovechó el primer movimiento del navío para mandar colocar el piano de tal manera que la srª Briggs no pudiese tocarlo.
      Pero ella era tan delgada que conseguía llegar hasta él y seguir tocando todos los días.
      El capitán era un flojo, no se metía en las peleas … ni cuando Hullock pegaba a los marineros. La situación iba empeorando día a día.
     Una noche, en plena tempestad el piano rompió las amarras y aplastó la pianista.
      Fue necesario echar al mar el cuerpo de la mujer del capitán que gritaba desesperado que Hullock la había matado.
      Durante toda la noche la tripulación se entregó a la bebida hasta caer inconsciente … y el barco encalló en uno banco de arena.


    A la mañana siguiente el comandante había desaparecido. Todos pensaron de inmediato que Hulloc había matado al capitán y había lanzado el cuerpo al mar.
      Antes de llegar a las Azores, Hullock reunió a los hombres y los informó que si lo acusaban de asesinato los mandaría arrestar por insubordinación.
      Entonces llegaran a un acuerdo y decidirán abandonar el navío lo más deprisa posible. Solo quedaran los tres marineros del Deo Gratias y el cocinero.
      Moorhouse buscó y encontró el Mary-Celeste. Cuando fue informado de todo lo que había pasado a bordo ha tenido una idea … el barco estaba prácticamente abandonado, porque no considerarlo un navío a la deriva y así obtener el premio de salvamento?
      La tripulación estuvo de acuerdo y aceptó una solución con ventajas para todos.
      Solo restaba Pemberton … pero hablaron con él, le ofrecieran una buena cuantía de dinero y el … desapareció …
     La verdad es que esta narrativa no explica todas las interrogantes de este misterio … y no fue llevada en serio por las autoridades del momento, dado el estado permanentemente embriagado de Pemberton.
      Años más tarde, la seguradora del Mary-Celeste, con nuevo director general, ha querido investigar de nuevo todos los hechos.
      Peritos suyos se desplazaran a Liverpool para interrogar Pemberton … demasiado tarde … ya había muerto …
      Hasta hoy, quedó para la historia como un caso por explicar.
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